A medida que la compleja relación entre la música y el teatro ha evolucionado y cambiado en los períodos moderno y posmoderno, la música ha seguido ejerciendo una enorme influencia en desarrollos clave de las prácticas teatrales. En este estudio sobre la musicalidad en el teatro, David Roesner ofrece una visión revisada de la naturaleza de esta relación. La nueva perspectiva surge de dos cambios de enfoque: por un lado, Roesner se centra especialmente en la creación teatral, es decir, en los procesos de creación teatral; por otro, rastrea la noción de «musicalidad» en los discursos históricos y contemporáneos como motor de la innovación teatral y dispositivo estético, centrándose en las cualidades musicales, las metáforas y los principios derivados de una amplia gama de géneros.
Roesner analiza en particular las formas en que quienes intentaron experimentar, impulsar o incluso revolucionar el teatro a menudo buscaron utilizar e integrar el sentido de la musicalidad en los procesos de formación y dirección, así como en las representaciones. Su estudio revela tanto los continuos cambios en la comprensión de la música como modelo, método y metáfora para el teatro como el impacto vital que las diferentes nociones de música tuvieron en la innovación teatral durante los últimos 150 años. De este modo, la musicalidad se convierte en un concepto complementario de la teatralidad, ayudando a destacar lo esencial de una forma de arte, así como a explicar su influencia en otras formas artísticas y ámbitos de la vida. El alcance teórico del libro se desarrolla a partir de una amplia gama de estudios de caso, algunos de los cuales son relecturas de los clásicos de la historia del teatro (Appia, Meyerhold, Artaud, Beckett), mientras que otros introducen o redescubren a artistas menos conocidos, como Joe Chaikin, Thomas Bernhard, Elfriede Jelinek, Michael Thalheimer y Karin Beier.